Obesidad en perros y gatos, ¿qué tenés que saber?

Obesidad en perros y gatos

Obesidad en perros y gatos, ¿qué tenés que saber?

¿Sabías que la obesidad en perros y gatos es una de las enfermedades más comunes? Cada vez es más frecuente escuchar “mi perro está un poco gordito” o “tengo a mi gato a dieta”. Pero estas típicas frases, que muchas veces son tomadas con humor, son la evidencia más clara de un problema grave que acecha a la mayoría de los animales domésticos.

Al igual que en los humanos, la obesidad en perros y gatos es el origen de las complicaciones cardiovasculares, la diabetes o los problemas hepáticos, que resultan en una disminución de la calidad y la esperanza de vida.

Muchas veces, unos “rollitos” demás no suelen ser alarmantes y hasta quizás pasan desapercibidos. Pero, ¿qué sucede cuando estos pocos kilos se transforman en muchos?, ¿cuándo debemos preocuparnos?

Lo primero es entender qué es la obesidad y cuándo se diferencia del sobrepeso. Seguí leyendo para conocer todo sobre esta enfermedad: sus síntomas, tratamientos y prevención.

¿Qué significa la obesidad en perros y gatos?

Obesidad en gatos

Como dijimos, lo primero que debemos diferenciar es el sobrepeso de la obesidad. Sobrepeso es cuando el perro o el gato tienen un aumento del peso corporal ideal de menos de un 20 %, mientras que la obesidad es cuando el peso ideal es igual o mayor a un 20%.

En otras palabras, los perros y gatos que sufren obesidad experimentan un aumento de más del 20 % de su peso corporal habitual o estándar.

¿Cuáles son las causas de la obesidad en perros y gatos?

Básicamente, se produce por un exceso de energía que se transforma en una gran acumulación de grasa en el cuerpo y se almacenan como tejido adiposo. Las causas por las que se desencadena pueden ser tres:

  • Los hábitos de alimentación (es la causa más común: consume demasiada comida y no gasta las energías necesarias para usar las calorías).
  • Los factores hereditarios o predisposiciones genéticas (algunas razas parecen ser más susceptibles a la obesidad que otras más atléticas o inquietas)
  • Los desórdenes hormonales.

Alimentación

Los hábitos de alimentación son factores determinantes en el desarrollo de la obesidad. Una dieta inapropiada puede resultar en una acumulación de grasa perjudicial para la salud de los perros y gatos.

Muchas veces, el problema es el tipo de alimento que le estamos dando: no es apropiado para su contextura física, edad, raza, actividad o, incluso, para patologías presentes. Sin embargo, otras veces se debe a que son tan irresistibles que, erróneamente, terminamos consintiéndolos con alimentos para humanos ricos en grasas o premiándolos con bocadillos.

Genética y edad

Es sabido que hay razas de perros que tienen tendencia al sobrepeso, generalmente tienen un metabolismo basal más lento y suelen tener un comportamiento en el cual los vemos que están buscando o pidiendo comida constantemente.

Esto se puede asociar también a que los perros son carroñeros y este instinto puede ser más fuerte en ciertas razas. Por lo que es fundamental en ellas controlar la ingesta calórica y fomentar la actividad física.

Los perros pequeños con tendencia a la obesidad son el Cairn Terrier, el Teckel, el Cavalier King Charles y el Scottish Terrier. Las razas medianas son el Beagle, el Cocker Spaniel y el Basset Hound. Las razas grandes son el Labrador Retriever, el Collie, el Golden Retriever y el Rottweiler; y como razas gigantes el Boyero de Berna, el Terranova y el San Bernardo.

En cuanto a la edad, a medida que los perros y gatos avanzan en la edad, sus metabolismos se ralentizan, es decir, se hacen más lentos y, combinado con menos actividad física, favorece al aumento de peso.

Por eso, es muy importante realizar un cambio a un alimento para gerentes (mayores de 7 años), que contenga un aporte de proteínas mayor y menor de grasas.

Desórdenes hormonales

Los cambios hormonales pueden ser una causa importante en el desarrollo de la obesidad. Lo vemos principalmente en los peludos esterilizados. Aunque las hormonas sexuales no son reguladoras primarias del metabolismo, tienen una influencia directa en el peso corporal por medio del sistema nervioso central e indirecta al modificar el metabolismo celular. Los estrógenos tienen un efecto inhibidor sobre el consumo de alimentos.

Por otro lado, la esterilización suele llevar a una disminución espontánea de la actividad, sobre todo en los machos. En consecuencia, se vuelven más sedentarios y tienen una mayor predisposición a aumentar de peso si no se brinda una dieta acorde.

¿Cuáles son sus síntomas?

Obesidad en perros

Los principales síntomas de la obesidad son los siguientes:

  • Aumento del tejido adiposo
  • Aumento de peso
  • Sedentarismo

Existen un montón de formas de detectar el sobrepeso y la obesidad, pero los más utilizados son los índices morfométricos para evaluar la condición corporal. Entre estos criterios se incluye la evaluación del depósito de tejido adiposo sobre la columna vertebral (tórax) y en la base de la cola; además, de la estructura del esqueleto visible y la silueta del animal.

¿Cuáles son sus riesgos?

El sobrepeso y la obesidad aumentan las probabilidades de que aparezcan alteraciones cardiacas, respiratorias, articulares, diabetes de tipo 2 y por sobre todo disminuye la esperanza de vida.

Por esta razón, hay que hacer una diferenciación muy importante: no se trata de un problema estético sino del bienestar de ese perro y gato.

Enfermedades en los huesos y las articulaciones

La obesidad predispone a los animales de todas las edades a una patología osteoarticular. Las complicaciones se empiezan a presentar gradualmente y varían según las razas. Algunas presentan displasia de cadera o problemas ortopédicos, mientras que otros desarrollan artrosis articular, que puede afectar varias articulaciones como el hombro, el codo, la cadera o la rodilla, o producir la rotura de ligamentos cruzados y fracturas del hueso.

Lo más riesgoso es que se vuelve un círculo vicioso: cuando el animal sufre una lesión no puede realizar actividad física y, por lo tanto, potencia su obesidad. Por esa razón, la alimentación y el buen funcionamiento del organismo juegan un papel fundamental en la salud física de los perros.

Problemas cardiacos y respiratorios

Al igual que los humanos, los peludos tienen problemas graves al realizar esfuerzos físicos, ya que se agotan y sienten una profunda falta de aire.

Lógicamente, el aumento de peso no viene solo, sino que es acompañado por un aumento del ritmo cardíaco, del volumen ventricular, de la presión sanguínea y del volumen plasmático, lo que produce esa sensación de ahogo.

Diabetes


La obesidad produce cambios en el metabolismo de la glucosa y en la secreción de insulina. Esto lleva a una inflamación crónica por la resistencia a la insulina que está directamente relacionada con un aumento de la grasa en el cuerpo.

¿Hay alguna diferencia entre la obesidad en perros y gatos?

No en la patología en sí, lo único que puede cambiar es los lugares en donde se deposita mayormente el tejido graso y que en los gatos es un poco más difícil aumentar el ejercicio, dado que no los sacamos a pasear. Pero sí se puede fomentar más actividad al realizar diferentes juegos, colocarle el comedero en diferentes alturas. Dependiendo de cuánto sobrepeso u obesidad tenga, se comienza por colocarlo a una altura pequeña y a medida que va perdiendo peso se va subiendo.

¿Cuáles son los principales tratamientos para cada uno?

La fórmula para combatir el sobrepeso y la obesidad se basa en controlar la ingesta calórica y hacer ejercicio.

Alimentación

la alimentación para prevenir la obesidad en perros y gatos

Por un lado, el perro o gato debe alimentarse con comida específica para bajar de peso. Hoy en día, existen una gran variedad de marcas comerciales que ofrecen alimento exclusivo para animales en estas situaciones. Siempre, antes de dar cualquier paso, es fundamental consultar al veterinario para que recomiende el mejor alimento para cada caso en particular.

Ejercicio

Ejercicio para prevenir la obesidad en perros y gatos

Por el otro, la actividad física es la mano derecha de la alimentación. Una buena opción es poner en forma al perro con un programa moderado de ejercicios. Para eso, te recomendamos consultar antes con tu veterinario para que sugiera cómo comenzar con el ejercicio e indique el tipo y la intensidad.

Al principio, tal vez se muestre un poco cansado, por eso lo mejor es comenzar el ejercicio con caminatas cortas. Luego, podrás incrementarlas de acuerdo con la evolución y recomendación de tu veterinario. Hay que estar atentos a la falta de aire u otros síntomas de fatiga, para detener el ejercicio ni bien se manifiesten y siempre tener a mano agua fresca para servirle.

Las caminatas y juegos sirven para quemar calorías y además afianzar el vínculo con los humanos, aunque es recomendable evitar los juegos que implican tirar de extremos opuestos, ya que incitan a la pelea.

Los gatos también pueden jugar: se los puede estimular con juguetes como pelotitas o un piolín suspendido, moviéndolo para que no lo pueda alcanzar. También se los puede entrenar para caminar con una correa o jugar a perseguir y devolver objetos, pero este entrenamiento tiene que empezar desde que son chiquitos.

Asimismo, si su comedero y bebedero se encuentran en el piso, podés colocarlo más alto para que tenga que saltar y así estará haciendo más ejercicio. Recordá aumentar la altura de a poco. A medida que vaya bajando de peso, le será más fácil y podrás subirlo más.

Antes de comenzar cualquier programa de reducción de peso es recomendable consultar al veterinario de confianza, para que diagnostique a la mascota, determine el mejor tratamiento y realice el seguimiento.

¿Qué cuestiones hay que tener en cuenta a la hora de alimentar a las mascotas?

En cuanto a la alimentación, hay que tener siempre en cuenta lo siguiente:

  • Reducir la cantidad de alimento balanceado que le servimos (el veterinario es quién le recomendará cuál es la ración adecuada) o cambiarlo por uno con menos calorías. Si elegimos la segunda opción, no hay que hacerlo de manera abrupta ya que puede generar trastornos digestivos.
  • La manera correcta es realizar la transición a lo largo de entre 7 y 10 días, mezclando el alimento nuevo con el que consume habitualmente e ir aumentando gradualmente la proporción a medida que pasan los días hasta reemplazarlo por completo.
  • Evitar darles sobras de comida. Mantenerlos fuera del área donde cocinamos y donde comemos evitará que pida o espere recibir comida.
  • Evitar las grasas y bocados extra, como las golosinas, que tienen muchas calorías.
  • Mantener alejados de lugares donde pueda “robar” comida.
  • Dejar siempre al lado de la comida un bebedero limpio y con agua fresca

¿Cómo afectan las estaciones del año (calor y frío) en la alimentación?

El frío y la obesidad en perros y gatos

En lugares en donde la temperatura es muy baja en invierno, puede generar que el perro o el gato interpreten que necesitan un mayor aporte energético y puede pedir más comida.

Por el contrario, durante la época de temperaturas altas y sobre todo en lugares en donde es muy alta, los perros y gatos pueden comer mucho menos e incluso dejar de comer. En estos casos, es clave que tengan siempre agua limpia y fresca porque la hidratación será fundamental.

En épocas de frío ¿cómo debería ser la alimentación de las mascotas?

El veterinario, de acuerdo al peso corporal ideal y el nivel de actividad que tenga el perro o gato, deberá evaluar si aumentar la ingesta calórica. Esto se puede realizar aumentando la ración diaria de alimento o bien con un alimento que aporte un mayor contenido de proteínas y grasas.

¿Cómo se puede prevenir la obesidad en perros y gatos?

Antes de comenzar cualquier programa de reducción de peso es recomendable consultar al veterinario de confianza, para que diagnostique a la mascota, determine el mejor tratamiento y realice el seguimiento.

El antídoto principal es el control de la ingesta calórica, ajustada a su metabolismo, actividad física y características propias y la promoción del ejercicio de manera diaria. Este último también es fundamental para estimular el sistema cardiovascular y mantener su correcto funcionamiento.

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